Quema del Crispín y Tapas y Viudas

La Quema del Crispín y Tapas y Viudas van a llenar las calles del casco de La Orotava de viudas desconsoladas para el fallecimiento del Crispín, las cuales, sin embargo, ententarán buscar en consuelo en la deliciosa gastronomía de la Villa.

Desde las 19:00 horas, se repite el evento gastronómico denominado “Tapas y Viudas”, en el cual los profesionales de la hosteleria local tomarán la calle de San Agustín ofreciendo algunas de las afamadas tapas típicas de La Orotava.

Tapas y música suelen ir juntas y en este caso le tocará al grupo latino “En Clave de Son” amenizar y consolar a las viudas del cortejo fúnebre, una vez llegadas en la Plaza del Quiosco.

Intinerario del cortejo fúnebre de la Quema del Crispín en La Orotava.

El cortejo fúnebre saldrá a las 20:00 horas, desde La Cancela hacia la Cruz del Teide y continuará por las calles Salazar, San Francisco y Carrera Escultor Estévez hasta llegar a la citada Plaza de la Constitución para su quema, a las 21:00 horas, aproximadamente.

Participarán los diferentes grupos del carnaval de La Orotava.

El Crispín de La Orotava.

El Crispín de La Orotava ya cumple 36 años. Este curioso personaje nació allá por el año 1979 por iniciativa de Rigoberto González, en aquel entonces dueño de la fábrica de mármoles La Milagrosa y en aquella fecha concejal de la nueva corporación democrática. Rigoberto cuenta que en La Orotava, en la etapa de la Dictadura, siempre salía por el casco un vecino de La Cancela, amante de las fiestas carnavaleras, con un muñeco al hombro y disfrazado.

Este osado villero recorría las calles cada Miércoles de Ceniza, pero tenía que tirar el muñeco y huir desde que veía a la policía represora, que no dudaba en perseguirlo año tras año. Rigoberto González al acceder a la corporación municipal y recuperar estos populares festejos de carnestolendas decidió hacer algo similar a lo que ya para muchos era una tradición, por lo que el Miércoles de Carnaval (Miércoles de Ceniza) se programa el entierro y quema de un muñeco, al que decidieron llamar Crispín.

Rigoberto González recuerda con nostalgia los primeros años del entierro de Don Crispín, que se armaba en la fábrica de mármoles La Milagrosa, y recorría los barrios más significativos de la Villa, desde la Cruz del Teide hasta El Calvario, para luego ascender, en una primera etapa, hacia la plaza del ayuntamiento, y en una segunda, que se mantiene hasta la actualidad, a la Plaza de la Constitución o del Kiosco.

Durante 25 años se mantuvo la costumbre de brindar, a los participantes en el cortejo fúnebre y a los vecinos que acudían a verlo, con sardinas asadas, vino y pan. Tradición que ya no se realiza. Es curioso también el dato de que este Entierro de Crispín precedió en un año al coso villero organizado por la Comisión de Fiestas. Crispín cada año se disfraza de la temática que versa el Carnaval de La Orotava, por lo que en esta ocasión lo hará en honor a la magia.

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