Las Burras de Güímar

28 de febrero.

Las Burras de Güímar se representan el día 28 de febrero. Lo harán en una jornada en la que se celebrarán todos los actos del Gran Carnaval.

El Carnaval de Güímar se enriquece con la representación de las denominada “Burras”, un evento original y único en los carnavales españoles cuya orígen se remonta a unas décadas atrás.

La representación de las Burras de Güímar es el acto más importante del carnaval güimarero. Se trata sin duda de un espectáculo visual único en la isla, que cuenta con el duro trabajo durante meses de los componentes de la Asociación cultural Las Burras.

Programa de las Burras de Güímar y el Gran Carnaval.

17:00 horas.
Festival infantil que contará con las actuaciones de los grupos deportivos-musicales de Andreina Acosta y Loly Pérez, Ajar, la comparsa Aguanilé y una murga infantil.

Además, disfrutaremos de la participación de las candidatas güimareras a Reina Infantil del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, las señoritas Alexia Hernández Henríquez y Yanira Chaxiraxi Santana Lugo y la candidata a Reina de la Tercera Edad, la también güimarera Doña Rosenda Campos.

18.00 horas.
Los Diablos Locos y Bambones interpretarán el repertorio con el que han participado en el concurso de murgas de este año.

21.00 horas.
Representación de las Burras de Güímar con el tradicional entierro de la sardina. Más de 50 personas participan en este espectáculo que cumple 23 años y en el que se combinan leyendas y tradiciones locales. Un año más, colaborarán en la puesta en escena las bandas de cornetas y tambores, grupos de motoristas y grupos de baile, entre otros.

22.30 horas.
Cierre de esta jornada carnavalera correrá a cargo de la Orquesta Tropin, con un baile de máscaras a partir de las 22.30 horas.


La Historia de las Burras de Güímar.

Cuenta la leyenda que durante un entierro que empezaron de repente a aparecer unas extrañas burras que se acompañaban a la comitiva fúnebre. A la llegada de la plaza del pueblo a algunos campesinos le sale la sospecha que no se trate de burras de verdad, sino que haya “gato encerrado”.

Paso seguido, a alguno de los campesinos presentes se le ocurre pincharlas con un cuchillo. Y en efecto, al ser pinchada, las supuestas burras se transforman en terribles y asquerosas brujas que empiezan a invocar a Satanás.
Las brujas empiezan a bailar hasta que, finalmente, llega el obispo y celebra un exorcismo pidiendo ayuda al Arcángel San Miguel, quien baja del cielo y lucha con el Diablo.

Cuando porfín San Miguel, después de una durísima luchas, consigue matar al Demonio, el Obispo ordena también que las burras sean quemadas en la hoguera volviendo a traher la tranquilidad en el lugar. Los jóvenes güimareros recogieron algunas tradiciones relacionadas con la brujería, como la de que las brujas se transforman en burras para entrar en las casas de los campesinos, y con ellas van construyendo esta nueva tradición en la que participa todo el pueblo y que cada vez atrae a más visitantes. Los preparativos, empiezan desde el mes de octubre con talleres de vestuario y toda la organización que requiere un espectáculo de esta envergadura.

Todo ello se desarrolla en la Casa de la Juventud, para lograr que durante la celebración del final del Carnaval las brujas aterroricen al pueblo tras el paso de la sardina, celebren su aquelarre, invoquen al demonio y finalmente ardan en la hoguera junto con la sardina por orden del obispo, tras una lucha entre el Arcángel San Miguel y el mismo demonio.

Para conservar esta tradición, única y sumamente original en el Archipiélago se ha escrito un guión y creado una especie de Auto Sacramental que desde entonces es interpretado en el atrio de la Iglesia de San Pedro.

Intervienen las brujas que se transforman en burras para realizar sus maleficios, los diablos que bajan envueltos en fuegos artificiales, San Miguel capitaneando una cohorte de ángeles pacificadores y los tradicionales dominicos del Valle de Güímar, quienes acompañan al obispo encargado de exorcizar el mal.
El desarrollo del espectáculo de las Burras de Güímar.

El acto comienza en la Plaza de San Pedro Arriba: desde allí parte el cortejo de la Sardina hacia la plaza de San Pedro donde tiene lugar la escenificación y la lucha del bien y el mal. El espectáculo comienza con la aparición de las extrañas mujeres en distintos balcones y ventanas que se acicalan para salir al anochecer, algo que se consideraba de mal augurio. Una vez pasa la Sardina delante de ellas, se transforman en burras y se unen a la comitiva. Cuando llegan a la plaza las burras comienzan a encararse con un grupo de campesinos que inquietan por su extraño aspecto y deciden descubrir si se trata de las famosas Burras.

Es entonces cuando las burras recobran su aspecto de brujas y comienza el aquelarre. Su locura llega a tal extremo que incluso invocan al demonio, el cual aparece bajo la forma de una gran figura con cabeza de calavera, acompañado de numerosos diablillos. Las brujas bailan con los diablos llenando la plaza de un auténtico estrépito, hasta que se comienza a oír una música religiosa que indica la presencia de la Inquisición.

En ese momento hace su presencia en la plaza un grupo de frailes acompañados por un obispo. Al llegar a la puerta de la Iglesia el obispo lanza un exorcismo aclamando la ayuda del Arcángel San Miguel. Éste aparece en el cielo acompañado de varios ángeles, y se dirige a luchar contra el gran demonio. El demonio queda abatido en el suelo y entonces el obispo ordena la quema de las brujas en la hoguera, cuyas llamas también servirán para consumir las Sardina del pueblo.


Evento organizado por la Concejalía de Fiestas y Juventud que dirige Verónica Jorge.

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