La Semana Santa de Güímar

Hasta el 5 de abril.

La Semana Santa de Güímar es una de las más importantes de Tenerife no solamente por la gran cantidad de pasos que la componen sino también su gran calidad de las imágenes de épocas y autores muy diferentes entre si.

Las imágenes de la Semana Santa de Güímar.

Entre todas las imágenes de la Semana Santa de Güímar destacan:

  • La Virgen de las Aguas, talla realizada por el escultor cordobés Francisco Romero Zafra.
  • La Santa Cena y El Cristo de las Caídas y el Cirineo, las dos obras del escultor güimarero Javier Eloy Campos.
  • La talla del Nazareno, barroca y de finales del siglo XVII.

Los días más importantes de la Semana Santa de Güímar.

  • El Lunes Santo: las imágenes del “Señor atado a la Columna”, con su cofradía de penitentes, y la “Virgen de las Aguas” bajan desde San Pedro Arriba hasta la Iglesia Matriz homónima.
  • El Miércoles Santo: se desarrolla la procesión del Encuentro con las imágenes de “San Juan”, “La Magdalena”, “Nuestra Señora de los Dolores” y “Jesús Nazareno”.
  • El Jueves Santo cuando la imagen de “La Piedad” es subida desde San Pedro Abajo hacia el centro del municipio.
  • El Viernes Santo: el Vía Crucis a primera hora de la mañana llevando la imagen del “Cristo de la Expiración” o “Cristo Negro” desde San Juan hasta la Iglesia de Santo Domingo e el mismo día, por la tarde, se desarrolla una de las procesiones más importantes y concurridas, la Procesión Magna, con la participación de todos l,os pasos, más de 20, que componen la Semana Santa de Güímar.

El cartel de la Semana Santa de Güímar 2015.

El cartel de la Semana Santa de Güñímar se ha presentado en la Parroquia de San Pedro Apóstol; es una obra de Juan Carlos Mesa y tiene como protagonista el Calvario, imagen traída desde Madrid después de la Guerra Civil, en 1939, en agradecimiento a la labor humanitaria realizada por dos güimareros, entre los que se encontraba el abuelo del actual camarero de la imagen, Isidro Ramos, explicó Javier Eloy Campos, artista y profesor de Bellas Artes, quien presentó este acto.

La doctora Carmen Milagros González fue la encargada de dar paso al pregonero, quien hizo un recorrido histórico por los actos sacramentales originarios de la Edad Media y entre los que destaca la representación de la Pasión de Cristo, que es además uno de los actos más representativos de la Semana Santa güimarera, en la que cada año participan cerca de 300 personas. El cierre del acto corrió a cargo del Coro Miguel Castillo, dirigido por María Célida Alzola, que interpretó seis motetes.

La exposición Catequética de la Semana Santa 2015 de Güímar.

Es una muestra que se compone de las 22 imágenes que participan en la Semana Santa de Güímar, la tercera más importante de la Isla de Tenerife y que tendrá lugar en las parroquias de San Pedro Apóstol, Santo Domingo de Guzmán y Fátima, y en las capillas de Guaza, San Juan, San Pedro Arriba, Chacona, San Pedro Abajo y el Calvario, en horario de mañana de 10:00 a 13:00 horas y de tarde de 17:00 a 18:30 horas. Con ésta se quiere dar a conocer el rico patrimonio con el que cuenta el municipio.

Imágenes en aniversario.

La Semana Santa de Güímar, en 2015, celebra de forma especial los cincuenta años de la llegada a nuestras parroquias de las imágenes del Cristo de Medinaceli y de La Virgen de La Amargura, así como el cincuenta aniversario de la fundación de La Cofradía del Nazareno.

Iconográficamente, los tres pasos representan lo narrado por los evangelios sobre el Cristo Cautivo, el camino de Cristo al Calvario y la Madre que llora desconsolada y transida de dolor. Las tres imágenes recorren nuestras calles en este orden en la catequética Procesión Magna del Viernes Santo.

El Cristo de Medinaceli.

El Cristo de Medinaceli llegó a Güímar en 1965, procedente de un taller peninsular, de la mano del que fuera su primer mayordomo Abraham Díaz Lemes. Es una imagen de vestir que solo tiene tallada la cabeza, las manos y los pies, las partes más expresivas y significativas de esta escultura.

Este Cristo de la Sentencia, o Cristo maniatado es una clara réplica del Cristo de Medinaceli madrileño y en consecuencia, se presenta de tamaño natural, de pie, con una túnica de color morado, con un grueso cordón que desciende desde el cuello y con el escapulario trinitario.

Actualmente, los mayordomos de la imagen del Cristo de Medinaceli son José Luis Díaz Cruz y su hermana Josefa Díaz Cruz.
Ellos han velado por su conservación. La última restauración fue realizada por Elisa Campos Domínguez en el año 2003.
Su patrimonio, aunque limitado, es suficiente para atender las necesidades de este paso procesional.

Consta de tres túnicas (la que traía al ser adquirida, sencilla y pobre, una de terciopelo con adornos que luce todo el año en el nicho y la que viste para procesionar de terciopelo malva/morado bordada en hilo dorado), dos cordones dorados, dos escapularios, dos coronas, dos pelucas, un trono a ruedas, un juego de fanales y un juego de jarras.

El Nazareno o Cristo con la Cruz a cuesta.

Es de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. No sabemos cómo llegó a Güímar, pero los inventarios del siglo XVIII lo mencionan en La Parroquia de San Pedro Apóstol: otro altar de Jesús Nazareno de vestir en un nicho poco decente.

A principios del siglo XIX, pasó a ocupar uno de los retablos que Lucas Navarro hizo para esta iglesia y cuya predela decoró con el
rostro de Cristo en el velo que portaba la Verónica, mujer que según los evangelios apócrifos se abrió paso entre soldados y gentíos que observaban en la calle de la Amargura el suplicio de Cristo camino al Calvario.

También se desconoce cuándo llegó esta talla a Santo Domingo de Guzmán, pero podría ser un intercambio con el Cristo de las Tribulaciones que los inventarios de la primera mitad del siglo XIX mencionan en San Pedro Apóstol, procedente del convento dominico. Nuestro Cristo es una imagen anónima pero posiblemente por la semejanza que guarda con otros nazarenos de la isla, proceda de un taller canario.

La imagen procesiona el Miércoles y Viernes Santo. El Viernes, en la magna procesión y el Miércoles, para participar de la ceremonia del Encuentro con la Magdalena, San Juan y la Dolorosa, provenientes de San Pedro Apóstol.

Cuando sale de la iglesia del convento, camina sobre una alfombra de romero. Según la tradición, los fieles recogían el romero, bendecido por la huella de Cristo para llevárselo a su casa. El romero simboliza la inmortalidad y en este contexto encaja perfectamente porque la Semana Santa recuerda la muerte y resurrección de Cristo.

Este acto que agolpaba y emocionaba a muchos fieles tuvo como escenario tradicional la parte baja de La Plaza de San Pedro, aunque a principios de los 60 se prefirió el interior de la misma y en los 70, el atrio de la iglesia.

La imagen estuvo vinculada a la familia García Hernández-Bueno durante mucho tiempo. A la muerte de Francisca García Hernández-Bueno, le sucedió como mayordomo Donato González Rosa, que veló por la imagen y por reponer parte del patrimonio que había sido vendido inoportunamente por un heredero de los García Hernández a un anticuario. Actualmente, son camareras de la imagen Rosario González Delgado, desde que murió su padre y Haridian Galdona Luís, desde el año 2014.

De velar por el Nazareno se ocupa también la Cofradía de Penitentes del Nazareno creada en 1965. Es una cofradía de luz ya que porta faroles encendidos durante la procesión. Viste túnica y capirote de color crudo, un fajín morado (que sustituye a un sencillo cíngulo) y manto morado.

Incorporan a su ropa dos símbolos: el monograma de JHS y la cruz de Santo Domingo, en capuchina y manto respectivamente.
Posee bandera y estandarte. Algunos de los nazarenos van descalzos, arrastrando cadenas y cargando una pequeña cruz, con la idea de hacer más dura su penitencia o por cumplir alguna promesa.

La imagen fue restaurada por Ebe Rosa Palarea en 1997 y posee como bienes de interés un antiguo sol de plata repujada y cincelada, habitual en los cristos canarios y reemplazado por potencias de plata de influencia sevillana (tiene dos juegos, uno para diario y otro que luce en la Semana Grande, recién restauradas por el orfebre cordobés Emilio Salinas); dos túnicas antiguas, una de las cuales luce todo el año en el nicho y una tercera más reciente, de terciopelo morada bordada en hilo de oro; cantoneras de latón plateado también rehabilitadas por Salinas este año, dos juegos de pequeños ángeles portantes, un trono procesional ricamente tallado con sus cuelgas de terciopelos, jarras y candelabros.

La Virgen de La Amargura.

Llegó a Güímar en 1965 por iniciativa de Elpidio Armas Castro, mayordomo hasta el año 2013 y de muchos devotos, que con tanto sacrificio, recaudaron para poderla adquirir.

En ese momento, nuestro municipio contaba con una Dolorosa, que como señala la tradición se presentaba abatida por la muerte de Cristo, vestida de negro y con un puñal clavado en el pecho. Esta nueva representación mariana enriquecía la Semana Santa Güímarera porque representaba otro momento trágico de la pasión: la madre afligida por la noticia de la sentencia de muerte en cruz
de Cristo camina hacia el calvario.

Sobre su origen se han expuesto varias hipótesis pero está demostrado que fue realizada por el escultor orotavense Ezequiel de León Domínguez. Además en el pecho de la imagen aparece una inscripción que así lo confirma.

La Virgen de la Amargura se venera en La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Desde un primer momento la imagen procesionaba con una cofradía de señoritas de mantilla blanca y con valiosos enseres. Los archivos fotográficos nos muestran a La Virgen acompañada de tres ángeles que portaban en sus manos un rosario de campanillas compuesto por quince estaciones, obra del orfebre lagunero Agustín Guerra, quién también elaboró el encaje del metal plateado del trono y la luna plateada.

Desde hace unas décadas ese valioso patrimonio se halla desaparecido. A raíz de ello, y al objeto de paliar estas carencias, el paso llegó a procesionar con objetos ofrecidos por distintos mayordomos y camareras.
Esta lamentable situación animó a la juventud de la parroquia, alentada por el sacerdote Jesús León Cáceres, a trabajar para recuperar el esplendor de dicho trono.

En 1995, los jóvenes se constituyeron en Cofradía de Penitentes. Vestían con los mismos colores que la Virgen, es decir, túnica roja y capuchón azul, y portaban unos farolillos de elaboración propia. Actualmente es hermano mayor Adrián Benítez Pérez y camarera, Juana María González Santana.

Estos cofrades, con voluntad y trabajo, han organizado diferentes actividades (cenas, rifas, excursiones…) involucrando al resto de la parroquia para conseguir los fondos necesarios para adquirir el reciente patrimonio de la imagen. El listado de bienes es importante y variado, y muestra especialmente la devoción de esta cofradía, que este año cumple veinticinco años, hacia la imagen de La Virgen de la Amargura.

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