Fiestas de Santa Bárbara 2016 en Icod

Fiestas de Santa Bárbara 2016 en Icod de los Vinos, con cestos de frutas, artilleros y bollos; buenas cosechas, salud para los animales y casorios.

27 – 28 de agosto.

Los Artilleros participan desde 1947 en estas celebraciones festivas.

El último fin de semana de agosto, siempre en sábado y domingo como días principales, Santa Bárbara – en Icod de los Vinos- celebra los actos en honor de su patrona.

Son unas fiestas únicas por su singularidad, por sus tradiciones ancestrales que, lejos de desaparecer por la invasión de las nuevas corrientes de pensamiento, se reafirman cada año como señas de identidad de uno de los barrios o pueblos más singulares del municipio.

Papel principal tienen las denominadas “proveedoras”, los cestos de frutas, los bollos y los artilleros. En palabras del cronista oficial del municipio, José Fernando Díaz Medina, “el carácter sagrado de la naturaleza y las virtudes atribuidas a Santa Bárbara expresan un papel prioritario a estas ceremonias, pues todo el equipaje de la tradición es aprendido en forma de comportamientos desde la infancia, de tal manera, que las dependencias de pensamiento, sentimiento y conducta llegan a ser en gran parte inconscientes y automáticas; por ello, los intérpretes de las tradiciones actúan conforme a lo popular, lo habitual fija norma”.

Y así se mantiene la tradición de los cestos y los bollos, la cual se remonta tiempos pretéritos, cuando los agricultores y ganaderos de la localidad, en una muestra de fervor a Santa Bárbara imploraban para que intercediera ante Dios en favor de buenas cosechas, salud para los animales, y casorios o buenos partidos para las solteras.

 

Los Cestos.

La ofrenda a Santa Bárbara, con sus cestos y bollos, se cumplirá ante la fachada principal del templo. Los primeros llevando los productos de la tierra, confeccionados en los patios de las casas, con la técnica bien diferenciada de cada familia o grupo.

El cesto consiste en un armazón de cestería, del que cuelgan numerosas piezas de frutas, verduras y hortalizas, siendo todo ello ornamentado con rosarios de papas y otros elementos agrícolas. Se representan figuras superpuestas, humanas y de animales, o estructuras de algún valor particular a cada familia. Son ofrendas de agradecimiento.

Hay mucho de arte en la elaboración de los cestos, pero también de conciencia religiosa, de sentido de pertenencia a una comunidad.

Es, en resumen, un ceremonial que se transmite de generación en generación, un fuerte elemento de socialización que ayuda a reafirmar la identidad del barrio.

 

Los bollos y las proveedoras.

Los bollos son cargados por las proveedoras que cumplen promesa.

Tienen tradicionalmente forma de “M”, están hechos con harina de pan y llevan pinchadas unas varas de caña con figuritas de formas variadas: los alfeñiques.

Salvando las distancias en el tiempo y en la evolución de la sociedad en general, el ser proveedora era y es una manera de ser vista, es un acto de presentación ante la comunidad, el momento que marca el inicio de la vida adulta, el punto en el que la niña va a establecer las primeras interacciones afectivas, pues ser solterona o viuda no estaba bien visto socialmente en etapas pretéritas, en las que las fiestas se convertían en el lugar idóneo para conseguir novio, para iniciar el cortejo, básicamente por la afluencia masiva de gente.

 

José Fernando Díaz Medina, relata el ceremonial:
Sábado, tres de la tarde, en casa de Obdulia de León Luis, en la calle Antonio González, esquina El Durazno, está fijada la salida.

Las jóvenes se visten con sus trajes tradicionales. Soportan la pesada estructura cestera que apoyan en lo alto de sus cabezas, bollos y figuritas de azúcar que dan esplendor a la imagen de cada muchacha.

Y en grupo, en fila de mujeres, doce en total, se encaminan hacia el barrio de Santa Bárbara, con ligereza al andar, segunda detrás de la primera, y así sucesivamente, sin hablarse…

Las aceras están llenas de gente, hay cientos de curiosos asomados a ventanas y balcones, todos contemplando el “paseo de las proveedoras”, la ofrenda ritual de los vecinos de San Bárbara.

Se llega a “El Lomo” a eso de las cuatro de la tarde.

Es el lugar de encuentro con los vehículos cargados con los cestos de frutos, que se suman a la comitiva.

El público curiosea, mira, valora, comenta… Se reparten rosquetes, bocadillos, vino y fruta.

Las proveedoras portan sobre sus cabezas una cestería que incluye los bollos, cintas multicolores y las figuritas de azúcar de formas múltiples.

Las muchachas se exhiben en su caminata hacía la Iglesia. Para ellas, “la fiesta no morirá, porque obedece a una necesidad íntima del sentir local, cada año las nuevas proveedoras dejan su huella y así el lugar no apaga la memoria porque la gente cambie de generación en generación”.

Lejano queda el rol de la mujer rural de antaño, se han superado los estereotipos, las miradas sociales, pero persiste la costumbre, el apego al ceremonial.

Así se mantiene la tradición de que las proveedoras sean mayoritariamente de Santa Bárbara,- no porque exista ninguna ley que lo prohíba, sino porque, como reza la voz popular: “son muchachas que viven la fiesta de verdad”-.

 

Los artilleros y Santa Bárbara.

No se conciben estas fiestas sin la presencia de los “artilleros”. La razón no es otra que la amistad entre el icodense Constantino Luis Fernández-Lynch (1920-2009), y el Teniente Luis Miranda Beautell, por la que en 1947 se organiza la presencia de los militares en las fiestas de Santa Bárbara, por ser ésta la Patrona de Artillería y también del barrio del mismo nombre.

En aquella época era el RAMIX 93 (Regimiento Mixto de Artillería número 93), hoy se conoce como Regimiento de Artillería de Campaña nº 93 (RACA 93).

Los primeros años asistía una unidad (tipo batería) con unos setenta hombres, con la banda de cornetas y tambores para acompañar a la Santa en la procesión.

En el tiempo, afianzadas las relaciones con el municipio, se han sumado otra serie de secuencias: el solemne izado de la Bandera de España; el homenaje en recuerdo a los antiguos artilleros de Tenerife;-exposiciones estáticas con material del Regimiento; el montaje de obstáculos para divertimento de los niños; una comida popular con los vecinos; el acompañamiento procesional con traje de época; y el desfile militar por las calles del lugar.

Una amistad que se ha consolidado como tradición, máxime cuando el Ayuntamiento de la Ciudad de Icod de los Vinos, le concede la Medalla de Oro de la Ciudad al RACA 93, siendo coronel del Regimiento José Alberto Ruíz de Oña.

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