Fiestas de la Virgen del Amparo 2016

Fiestas de la Virgen del Amparo 2016, alcaldesa honoraria y perpetua del municipio de Icod de los Vinos y tradicional romería que reune a miles de participantes.

25 de julio – 9 de agosto.

¡¡ Pá la Vega, pál Amparo!, el grito festivo de la Romería del Poleo en honor a la Virgen del Amparo.  Miles de participantes en una de las fiestas más arraigadas en el municipio.

31 de julio.
Subida al poléo y de la rama.

5 de agosto.
Día grande de las fiestas.

6 de agosto.
Romería de la Virgen del Amparo.
Desde la plaza de La Pila, salen los romeros portando cintas de colores y varas, se inicia así la ya popular subida al Amparo.


 

Barco de frutas, cestos, bollos y la XV subida al Amparo.

El día 5 de agosto es el día Grande de la Virgen, y son muchos los que vienen a rendir homenaje a la imagen protectora; las gentes del barrio de El Amparo reciben a los peregrinos de toda la isla y para ello engalanan en la víspera el pórtico de la “Media Naranja”.

Sobre el poleo y las ramas destacará el color del barco de frutas, los cestos…todo para que la Virgen se luzca en su onomástica, pero también para que las miles de personas que se juntan para la subida al Amparo admiren algunas de las muchas tradiciones de este lugar.

El sábado día 6, desde la plaza de La Pila, salen los romeros portando cintas de colores y varas, se inicia así la ya popular subida al Amparo. Sin prisas, animados con aires de la tierra, los participantes suben la empinada calle, la que lleva al barrio de San Antonio, lugar de encuentro con los que vienen de otros lugares del municipio. Y por Campino, aquellos que salieron en su busca desde el Amparo, compartirán la algarabía y el tajaraste, convirtiéndose en un único grupo que emprende de nuevo el camino al Amparo.

Cantares, baile, buen vino y algo de comer hasta el lugar donde espera la Virgen, en el exterior del templo, presidiendo, dando la bienvenida a los que besan su manto, a los que llevan ofrendas, a los que bailan, danzan y rezan, en esa mezcla de tradición y modernidad, de fe y costumbre.

Las emociones brotan sin que las busques, cada uno en su credo. Testigo mudo esa iglesia sobria, el templo de la virgen milagrosa, datado a finales del siglo XVI, de particular estructura y en la que destaca la “media naranja”.

Con el aroma del poleo entre las manos, en los pies, en la ropa, un grito brota espontáneo: ¡Viva la virgen de El Amparo!

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