Fajardo y Diego Hdez en el Café Quilombo

Fajardo y Diego Hdez en el Café Quilombo de La Orotava, los dos artistas compartiendo escenario y noche.

22 de diciembre.

El jueves los dos de los músicos más importantes de la escena independiente canaria actuarán para celebrar el concierto número 300 del mítico Café Quilombo de La Orotava.

Ambos intérpretes han protagonizado un importante año de actuaciones, destacando la última aparición de Fajardo meses atrás en Tenerife que cautivó al numeroso público asistente al Festival Internacional Boreal.

Por su parte Diego Hdez en esta recta final de 2016 ha estado presente en Gran Canaria (20 Sacos), Lanzarote (Callejón Liso) y cabe destacar una emotiva actuación acompañado por Ricardo Marichal al saxo, durante el Festival Capacidades celebrado recientemente en la isla de Tenerife.

La emblemática sala de conciertos Café Quilombo, por dónde ha pasado lo más granado de la escena canaria así como importantes proyectos nacionales e internacionales del calibre de Cord Carpenter Band, Guadalupe Plata, The Milkyway Express, Pájaro, Alex Ferreira o el Trio Corrente, entre otros muchos más, se prepara para una de las noches más especiales de sus recién cumplidos 8 años de vida.

Te pones a Diego Hdez y más que invitarte a escuchar su música, parece que te haya invitado a su casa.

Entra, anda.

Aquí vivo yo, en estas canciones.

No están decoradas con lujo, sino con gusto, que no es lo mismo. Nunca lo es, no llevan maquillaje embellecedor alguno (ni filtros ni nada que se le parezca).

Son hermosas porque son así. Tienen un guapo natural. Todas ellas tienen el encanto de lo hecho a mano, del pop sin intoxicar.

Porque, todavía no lo habíamos dicho, la música de Diego Hdez es pop, claro. Pop con banjo, con guitarra española o acústica.

Pero también pop de cacharrería: Diego echa mano de lo que tenía por casa.

Si a Elliott Smith le hubieran cambiado el backline por el de Pascal Comelade, quizá hubiera sonado así.

Fajardo necesita apartado propio como intérprete y muy al margen del resto de la escena independiente.

Estar ante el tipo, ahí, sentado con una guitarra y escuchar su voz por la sala (cerrar los ojos ante el impacto) supone una invitación a la catarsis, a la que no estamos demasiado acostumbrados.

Desde la visceralidad hasta la delicadeza más jonda, la voz de Fajardo enfunda su propia estampa compositiva de forma hermosa y necesaria, y – como cauce para el arroyo – la armonía vive de esa otra mitad complementaria.

Fajardo lo ha dejado todo al margen, es capaz de embargar su propio cuerpo, de disponer la palabra al servicio de unas canciones que persiguen verdad por todas partes.

Horario: 22:30 horas.

Precio: 5€.

Deja un comentario