Historia de Tenerife

Historia de Tenerife

En el siglo IV antes de Cristo el filósofo Platón, en sus «Diálogos», habla del legendario continente de la Atlántida que se hundió para siempre bajo las aguas del Océano a causa de un tremendo cataclismo. Según el mito, las Islas Canarias eran sus confines más septentrionales. Sigue el misterio sobre el origen geológico del Archipiélago Canario y tiene divididos a los expertos; tampoco se sabe a ciencia cierta la procedencia de sus antiguos habitantes, que en Tenerife se llamaban «Guanches».

 

Los Guanches de las Islas Canarias.

Historia de TenerifeAlgunos estudiosos los relacionaron con los vikingos pero la hipótesis más probable es que llegaron del norte de Africa. Plinio cuenta que el Rey Juba de Mauritania envió a las islas una expedición y al regreso le llevaron de regalo dos grandes perros, de cuyo termino latín (cane, canis) deriva su actual nombre.

Los primeros viajes sistemáticos los hicieron barcos genoveses, mallorquines y catalanes, alrededor del siglo XIII, para capturar esclavos o recolectar la orchilla, un liquen imprescindible en la fabricación de los tintes.

En la segunda mitad del siglo XIV las Islas Canarias aparecían ya perfectamente dibujadas en los “Portulanos”, las cartas náuticas de la famosa escuela mallorquina-catalana. El Archipiélago vivía ajeno a los acontecimientos del mundo occidental hasta que, en el año 1344, el Papa Clemente VI concedió al príncipe Luís de la Cerda el señorío de las Islas Afortunadas con el título de Príncipe de la Fortuna.

Esta concesión, del todo arbitraria, que se decidió a 3.000 kilómetros de distancia, cambió para siempre el rumbo de la historia del Archipiélago. Mucho antes de la llegada de los españoles, hubo una época en la cual Tenerife era gobernada por una autoridad única, el “Mencey” (Rey) de Adeje, que el historiador Viana llamaba Gran Tinerfe. El dividió la isla en nueve “menceyatos” (reinos): Taoro (valle de la Orotava), Daute (Garachico, Los Silos y Buenavista), Icod, Tacoronte, Anaga, Tegueste, Güímar, Abona y Adeje, gobernado cada uno por sus hijos varones.

 

Alfonso Fernández de Lugo.

Historia de TenerifeAlonso Fernández de Lugo fue el encargado de conquistar Tenerife y desembarcó en la playa de Añazo, la actual Santa Cruz, en 1494 con un centenar de hombres. A esta altura del siglo todas las otras islas del archipiélago ya habían caído en poder de los castellanos así que su desembarque no cogió desprevenidos a los «guanches».

Había empezado, pues, la conquista mas difícil y cruenta de todas, que ocasionó, como siempre, episodios de gran violencia y gestos heroicos, traiciones y suicidios, finalizando, dos años después, en el mes de Septiembre de 1496, con la definitiva derrota de los “Guanches”.

 

Las incursiones de los corsarios en las islas Canarias.

Historia de TenerifeLas Islas Canarias, a lo largo de su historia, tuvieron que soportar muchas incursiones de barcos corsarios; incluso antes de la colonización fueron periódicamente visitadas por aventureros de toda raza y religión que le atacaban para hacer esclavos.

En el siglo XVI, bajo los reinados de Carlos I y Felipe II sufrieron las invasiones de los franceses hugonotes y, en la segunda mitad del siglo, las de los piratas ingleses y berberiscos.

La piratería inglesa tuvo su auge sobre todo en el siglo XVIII y fue un intento más de conquistar las islas por parte de los británicos en guerra con España, enviando personajes destacados como John Hawkings, apodado “Aquines”, los piratas Drake y Blake y, sobre todo, el almirante Nelson que, en julio de 1797, atacó Santa Cruz de Tenerife sin fortuna alguna, perdiendo la batalla y su brazo derecho gracias a la heroica defensa del general Gutiérrez y de su séquito.

 

La conquista final de las Islas Canarias.

Historia de TenerifeLa conquista de las Islas Canarias, que llevó casi cien años es el precedente de la conquista del nuevo mundo, basada en la casi erradicación de la cultura local, una rápida asimilación al cristianismo y en el mestizaje genético de colonizadores y nativos. Hasta 1498 no se promulgó la prohibición papal de comerciar con esclavos en Canarias. El puerto de Las Palmas fue uno de los grandes mercados de esclavos (negros y berberiscos) después de Sevilla.

Una vez concluida la conquista de las islas y pasando a depender éstas de la corona de Castilla, se impone un nuevo modelo económico basado en el monocultivo (en un primer momento la caña de azúcar, y posteriormente el vino, teniendo una gran importancia el comercio con Inglaterra). En esta época se constituirán las primeras instituciones y órganos de gobierno (cabildos y concejos).

En las Islas Canarias se va a imponer también un régimen fiscal especial distinto al castellano que favorecerá el comercio con el exterior. El Archipiélago Canario también será la única excepción al monopolio de la Casa de la Contratación, pudiéndose comerciar directamente con América desde las islas, si bien con limitaciones. A partir del siglo XVI la economía canaria estará más ligada a Inglaterra y al Norte de Europa que a la Península Ibérica, situación que se mantendrá hasta la Guerra Civil Española en 1936.

 

Las monia guanches.

Historia de TenerifeTeniendo en cuenta el nivel de civilización relativamente primitivo de los aborígenes Guanches es sorprendente su sofisticada técnica de embalsamar los cadáveres, con sustanciales diferencias respecto a los egipcios.

La primera fase del tratamiento de los «xaxos», que es como llamaban a sus momias, consistía en quitarles las vísceras. De esta desagradable tarea se encargaban los pertenecientes al grupo de menor nivel social.

Seguidamente, los depositarios de los secretos de las hierbas ungían y amortajaban los cadáveres para ponerlos sucesivamente a secar al sol durante quince días, pasados los cuales se envolvían, finalmente, en piel de cabra.

Los ciudadanos normales se colocaban horizontalmente en el suelo de las cavernas-cementerios, los unos al lado de los otros, mientras que los Menceyes y los nobles se ponían dentro de unas cajas de sabina o tea, apoyándolas de pie contra las paredes de la cueva.

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